martes, 29 de septiembre de 2009

He vuelto... (I)

¿Qué pasa, chavlotes?

Después de unos cuantos meses pasando del blog, por fin y tal como anuncié, he vuelto a la actividad bloguera. A ver si con un poco de disciplina y buena voluntad me quito el muermo que tengo encima, que hay que mantener el nivel de calidad y cantidad al que os tenía acostumbrados.

Bueno, en estos meses, aunque estaba superokupado, algo de tiempo sí he podido sacar para alimentar mis principales vícios:

Tebeos: Desde mayo hasta ahora han salido unas cuantas joyitas del 9º arte, haciendo un repaso rápido os recomiendo el tercer y cuarto tomo de la Biblioteca Carl Barks (clásicos donde los haya), con las aventuras del Pato Donald y sus tres sobrinos poniéndose cada vez más interesantes. Sin salirnos de la parte más ansar del emporio Disney, La Dinastía de los Patos es otro buen tomo a tener en cuenta, disfrutable 100%, realizado por los italianos Alberto Savini y Guido Martini a los guiones y Andrea Freccero, Giovan Batista y Romano Scarpa, contándonos la saga de los Patos desde tiempos de Cleopatra, muy en la línea de Barks. De la colección de tomos de Bruguera de RBA os recomiendo todos los que me he pillado: el segundo de Mortadelo y Filemón (por Ibáñez), Anacleto, Familia Cebolleta y Hermanas Gilda (by Vázquez), Sir Tim O'Theo (por Raf) y Benito Boniato (por Fresno). De reediciones de cómic español también cayó el tronchante Bohemio pero abstemio: Memorias de un hombre de segunda mano, de Ramón Boldú, el gran clásico autobiográfico del underground español de principios de los 90's. Ya, de paso, me he pillado su continuación, El arte de criar malvas, pero creo que no es tan bueno. En estos meses han editado los tomos octavo y noveno de Krazy & Ignatz de George Herriman, del que si eres habitual de este blog sabrás que para mi es como el Corán para el Mulá Nasrudín.

Eso en cuanto a clásicos, pero resulta que el cómic es un medio viv
o que todavía nos sorprende con historias como la del tomo que recopila la primera serie de Ciudad 14, de los franceses Gabus y Reutimann, que dejé pasar en su día (fue editado en marzo) pero pude rectificar mi error y desde aquí cantar sus alabanzas. Sin dejar la BD francesa, otra obra que me ha sorprendido gratamente ha sido El hijo del ogro, de Gregory Mardon, en el que el autor francés lleva su habitual tono intimista a la Edad Media. Para mi cumple me regalaron el genial Catálogo de Novedades ACME, que me estoy leyendo todavía, recopila historietas de Chris Ware aparecidas en The ACME Novelty Library junto a falsos anuncios y absurdos artículos, todo a medio camino entre el diseño más exquisito y un estilo de cómic naïf falsamente ingénuo, muy divertido a la par de denso.

De las colecciones que sigo habitualmente, salió el sexto número de Detroit Metal City, la tronchante comedia sobre el mundo del death metal de Kiminori Wakasugi, con más vueltas de tuerca al tema "el jebi no es violencia, si no falta de inteligencia"; también salieron las correspondientes entregas de Fábulas, con la resolución de la guerra contra el adversario, y de su spin-off Jack, profundizando en la cultura popular tradicional estadounidense, ambas con guión de Bill Willingham; de Hellblazer sacaron en un tomo los episodios guionizados por la novelista noir Denise Mina y dibujados por Leonardo Manco, con un enfoque muy interesante; con el tercer tomo de Scalped, Jason Aaron a los guiones y R.M. Guerá a los dibujos, siguen complicando cada vez más la vida al Dash Bad Horse, agente del FBI de incognito en una reserva india, cuando se encuentra con el asesinato de su propia madre con la cabellera arrancada; en el décimo tomo de Invencible Robert Kirkman y Ryan Ottley vuelven a llevar al protagonista al espacio, pero esta vez no va solo; el tercer tomo de El inmortal Puño de Hierro cierra el arco argumental de Las Siete Ciudades Celestiales y sirve de despedida al equipo creativo que ha devuelto la popularidad a este superhéroe Marvel, Matt Fraction y Ed Brubaker a los guiones y David Aja y (junto a un buen montón de dibujantes invitados) a los lápices; por último, comentar que el final de 1985, de Mark Millar y Tommy Lee Edwards, me decepcionó un poco tras un comienzo tan curioso.

Seguro que me dejo algo, mañana sigo, a ver si me pongo al día con los discos...


2 comentarios:

Crítical + dijo...

Espero el siguiente tomo de Scalped como agua de mayo. Cada tomo nuevo complica un poco más la trama. Hasta que se le hinchen las p***tas a Caballo Terco y, en un arrebato, no deje títere con cabeza. Mientras no alarguen innecesariamente la historia...

César Alcapone dijo...

Yo ya lo tengo! Pero todavía no lo he leído. Sí, yo también creo que esta serie tiene que tener un final... y que sea explosivo!