Acabo de enterarme vía Brutusound de una triste noticia: ayer 5 de febrero murió por problemas cardiacos Erick Purkhiser, más conocido por Lux Interior, cantante de The Cramps.
Junto a su novia Poison Ivy (de nombre real Kristy Wallace, con la que se casó más adelante) a la guitarra formó en Sacramento en la primera mitad de los 70's uno de los más interesantes grupos de la historia del rock. El resto de componentes de la banda fue cambiando con los años, pero incluyó gente de grupazos como Gun Club o The Weirdos. La música de The Cramps aunaba como nunca se había hecho antes el más salvaje rockabilly de los 50's y el más cavernícola garage de los 60's con el emergente punk rock. Había nacido el psychobilly. Lux Interior era el más provocador cantante desde Iggy Pop y añadía a su voz de ultratumba un espectáculo dantesco. Atrás deja maravillas como son los discos Songs The Lord taught us, Smell of female o A date with Elvis.
Aquí le podemos recordar en 1981 cantando y bailando como si estuviera poseido por Satanás.

Si no supiesemos que Bob Log III viene de Arizona, lo más normal sería pensar que estamos ante un visitante de Marte. Para empezar, este one man band sale al escenario vestido de bala de cañón humana (los de los circos) y con un casco de motociclista con un teléfono incorporado que le tapa la cara y le hace las veces de micrófono. Toca la guitarra con las manos y un bombo con platillo con los pies. Toca un blues del Delta del Mississippi alienígena muy rítmico y cañero, cuyas señas de identidad son el uso del slide guitar y la distorsión de su voz producida por el micrófono-teléfono. Sus actuaciones son muy animadas y están llenas de numeritos en los que participa el público, como el Boob scotch (en el que moja las tetas de alguna voluntaria en whiskey y luego se lo bebe) o el Clap your tits (en el que usa las tetas de la voluntaria de turno como instrumentos de percusión).
En el último envío del Club del Single de Munster Records venía este single de título tan largo, adelanto de su último álbum, My shit is perfect, que sale este mismo mes. En la cara A tenemos la canción que da título al single, Bump pow! Bump bump bump pow! Bump pow! Bump bump bump baby, bump pow! Bump bump bump pow! Bump pow! Bump bump bump, un caótico blues muy marchoso y cuya letra os podéis imaginar. Al otro lado del vinilo nos encontramos con Manipulate your fingments (loud), otra canción frenética y machacona.
A ver si para la próxima vez que venga a Madrid puedo ir a verle, que como más tiene que molar este hombre-orquesta es en directo.

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Los lectores de los tebeos del superhéroe arácnido se han topado con este lema una y otra vez en cualquiera de sus etapas. A Peter Parker se lo dijo su tío Ben y hasta que éste no murió victimas de las balas de un criminal que el propio Spiderman dejó escapar porque no era asunto suyo, Peter no entendió el alcance de esas palabras, ni fue un verdadero héroe.
En la miniserie de cinco números Spiderman: Un gran poder..., recopilada por Panini en un tomo, David Lapham nos presenta una historia ambientada en los meses transcurridos entre la picadura de la araña radiactiva y la muerte de Ben Parker. En ella podemos conocer a un Peter muy similar al de los primeros números de Lee y Ditko: marginado en el instituto, rechazado por las chicas, víctima de los abusones, una familia que no le comprende, siempre sin un duro... en fin, hasta los huevos de todo menos de ponerse unas mallas y una máscara y enfrentarse en un ring a los luchadores más malotes del wrestling, salir victorioso gracias a sus poderes y sacar tajada. Esta actualización de los comienzos de Spiderman está muy bien traída, Lapham ha sabido captar muy bien la frustración de un adolescente en esa situación y es muy verosímil la respuesta de Peter a un mundo que le tiene harto: tirar por el camino del medio y pensar sólo en sí mismo y en cualquier par de tetas que se le crucen. El aspecto de género negro atípico viene al dedillo, no en vano Lapham ya ha demostrado dominarlo de sobra en su serie Balas perdidas, aunque en esta ocasión está sensiblemente más comedido... y es que esto sigue siendo Marvel, una compañía en la que no caben ciertos excesos.
Al dibujante Tony Harris no le tenía yo muy situado, a pesar de que lleva más de veinte años dedicado a los cómics. En esta miniserie hace una labor estupenda, con un punto entre el realismo y el cómic tradicional muy en la línea de McNiven o Hitch, detallado, aunque le encuentro un tanto estático en las escenas de acción y también me chirría en algunas de las expresiones faciales de sus personajes.
Aunque sólo vieron editado un EP en su corta existencia, las cuatro canciones que contenía hicieron que The Nerves se convirtieran en una banda de culto y en todo un referente cuando se habla de powerpop. El grupo fue formado en San Francisco en 1974 por Jack Lee (guitarra, después tuvo una carrera en solitario), Peter Case (bajo, después en The Plimsouls) y Paul Collins (batería, después en The Beat). Los tres componían y cantaban. En 1976 se trasladaron a Los Angeles atraidos por la emergente escena punk, sacaron su EP. En 1977 realizaron una gira por los Estados Unidos. Se separaron en 1978, pero ya habían contagiado a grupos como The Knack o Blondie de su poderoso pop guitarrero.
El otoño pasado Alive Records sacó este fabuloso LP en vinilo rojo transparente, en una edición limitada de 500, la primera edición oficial de The Nerves en más de treinta años.
El disco se abre con One way ticket seguida de Paper dolls, las dos canciones que iban a formar su inédito segundo trabajo, con las que queda patente su sonido pop sesentero actualizado a base de guitarrazos y actitud new wave. Las siguen las canciones de su EP, Hanging on the telephone (popularizada por Blondie en 1978), When you find out, Working too hard y Give me some time, cuatro clásicos en su géneros, imprescindibles. La siguientes tres canciones fueron compuestas durante la vida de The Nerves, pero grabadas posteriormente: Walking out on love, grabada por Collins y Case como The Breakaways poco después de deshacerse el grupo; Thing of the past, grabada por The Plimsouls; y It's hot outside, grabada por Lee con gente de Rubber City Rebels. En las tres se mantiene la proporción de caña y melodía y el espíritu del grupo original.
Dando la vuelta al disco tenemos Many roads to follow, una canción perteneciente a una grabación casera acústica de Case y Collins, sólo con guitarra y voces. Siguen siete canciones grabadas en directo en la gira de 1977, en la que podemos apreciar como se las gastaban The Nerves sobre un escenario, suenan muy potentes. El disco se cierra con Stand back and take a good look, otra poderosa canción sacada de una maqueta.
También ha sido editado en CD, con dos canciones más (grrrr!).
LiftedEstados Unidos, 2006Director: Gary RydstromDivertido corto de animación de Pixar sobre una abducción extraterrestre. En 2007 se estrenó en los cines acompañando a la película Ratatouille.

El año pasado el sello inglés Dirty Water sacó esta rulaja de vinilo compartido por las bestias toledanas y los dublineses mas psychoticos.
En la spanish side Hollywood Sinners nos enseñan el nuevo baile de moda con Todo el mundo haciendo el dawn!!!. Extraida de su segundo LP, es una canción de garage punk superpegadiza y cañera, con letra divertida y aullidos, ideal para hacer el mongolo.
En la irish side The Urges nos presentan un tema extraido de su LP Psych ward. Con The Urges theme se adentran en el área más psicodélica del garage, acercándose a bandas como The Seeds o 13th Floor Elevators. Es una canción muy oscura, con un comienzo que me recuerda al Paint it black. Todo en ella rezuma estilazo: la voz sombría, los coros épicos, el farfissa lisérgico, los guitarrazos diabólicos y los ritmos frenéticos... muy cool todo. Han rodado un vídeo cojonudo de este tema, lo tienes justo aquí.
Ambas canciones fueron grabadas por Jorge Explosión y Mike Mariconda en los estudios Circo Perrotti de Gijón, que se han convertido en todo un referente europeo a la hora de grabar sonidos 60's analógicos.
Cuando mi amiga alicantino-granaina Llarcu se fue de viaje a Dinamarca hace unos cuantos años, se acordó de mi y me trajo este curioso barco vikingo metido en una botella.
Siempre me han hecho gracia los barcos metidos en botellas, me han parecido de gente bastante extravagante con mucho tiempo libre.
Normalmente éste está lleno de polvo en una estantería por encima del cabecero de mi cama, pero hoy le he pasado el cristasol y le he sacado a navegar por la colcha.

Al mediano de los hermanos Wilson, Dennis, desde el principio de los Beach Boys se le tuvo en un segundo plano: no componía, su voz no era apta para los falsetes y las armonías propias del grupo y se le relegó a la batería. De hecho, su hermano Brian no quería tenerlo en los Beach Boys y tuvo que ser su madre la que intercediera por él. Sin duda, era el más cabeza loca de los Beach Boys y el más auténtico: era el único que de verdad surfeaba, frecuentaba malas companías (era amigo de Charles Manson), abusaba de las drogas y el alcohol y llegó a ser todo un sex symbol.
A partir de 1968 su peso dentro de los Beach Boys aumentó, llegando a ser el segundo compositor en álbums como Friends, 20/20 o Sunflower, en los que es también más habitual oir su voz, ya que el estilo de pop más maduro del grupo le pegaba más con su tono rasgado.
En 1977 fue el primer Beach Boy en publicar un álbum en solitario, este Pacific Ocean Blue, que tuvo buenas críticas, pero que tampoco fue el gran éxito que se merecía. Le iba a preceder un segundo álbum, Bambu, pero una vez grabado al final no lo sacaron por motivos económicos.
El año pasado Sundazed editó un bonito triple vinilo azul transparente con el álbum original, bonus tracks procedentes de las mismas sesiones y las grabaciones del Bambu. Es una edición muy cuidada, con carpeta desplegable, artículos profundizando en la carrera y vida de Dennis, bastantes fotos y un par de inserts reproduciendo los originales de 1977.
Musicalmente, lo que destaca por encima de todo lo demás en este disco es la voz y el piano de Dennis, llenos de emotividad y fuerza, pero también sosegantes (que no somníferos). Otros aspectos que me han gustado son los coros de estilo gospel de algunas canciones y el toque soulero de otras. Aunque la producción está muy currada, no le quita frescura, como suele pasar con los discos con demasiados arreglos. De la larga lista de colaboradores y músicos que intervienen destacan Carl, su hermano menor, y su primo, Mike Love, ambos también pertenecientes a los Beach Boys.