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viernes, 22 de octubre de 2010

Operación muerte (Shigeru Mizuki)

Si la disciplina militar es irracional y absurda, en el ejército de un país obsesionado con la tradición, el deber al superior y el patriotismo más ciego como era el Japón Imperial, puede llegar a alcanzar cotas delirantes.

Al mangaka especialista en el género de terror Shigeru Mizuki le tocó comprobarlo de la peor manera, en plena Segunda Guerra Mundial en la jungla de Nueva Guinea, donde contrajo la malaria y perdió un brazo.
Con Operación muerte, recientemente editado en España por Astiberri, Mizuki desata su rabia antibelicista mostrando en una historia semi autobiográfica las condiciones de los soldados japoneses destacados en lo que a simple vista podría ser un paraíso, pero en realidad es un infierno de enfermedades, peligros y necesidades, eso sin contar con las humillaciones y abusos de poder que les infringen sus superiores. Para el colomo, les llega la orden de una operación muerte, es decir, ataque sin opción a volver con vida.
Las 350 páginas de esta descarnada obra maestra se leen con pasión y con compasión, sabiendo que lo que cuenta es verdad y que lo seguirá siendo mientras haya guerras y ejércitos, mientras haya personas cuya única opción sea la obediencia ciega. Una de esas obras que te la lees de una sentada.

Destaca el estilo caricaturístico con el que Mizuki representa al ejército japonés, en contraste con el detallado realismo con el que representa los paisajes, vehículos, soldados enemigos... y muertos. Y aún destaca más por el tema que trata, enseguida dejas de ver monigotes y empiezas a ver seres humanos, y ves lo realista como algo ideal e irreal, fuera de lugar entre tanta locura.

jueves, 14 de octubre de 2010

Bestiario 3.0

El domingo pasado nos acercamos a la Casa de América (el Palacio de Linares, en Cibeles) a ver la exposición que han montado con obras de nueve historietistas españoles y latinoamericanos: Miguel Brieva, Paco Alcázar, Darío Adanti, Liniers, Juanjo Sáez, Al-Zar, TrinoMauro Entrialgo y Javier Olivares. Estará hasta el 5 de noviembre y es... ¡gratis!

Tras una sala con un montaje un poco absurdo (una mesa llena de tebeos de los artistas y otros cuantos colgando del techo), nos encontramos con otra más interesante, con reproducciones de la génesis de una página de historieta de cada autor, representándola en tres estados (a lápiz, entintada y a color). No revelan ningún secreto profesional, pero está curioso. Una tercera sala exponía reproducciones de autorretratos de cada autor, representándose de forma monstruosa.

El plato fuerte de la exposición era una historieta gigante hecha a modo de mural, encargándose cada autor de uno de los paneles. Por lo visto está hecha a modo de "cadáver exquisito", sin un guión previo e improvisando cada dibujante sin saber qué va a suceder a continuación. La historia en sí es un desbarre sin demasiado sentido, debo decir que cada autor me gusta más por separado. Pero lo interesante para mi ha sido ver esos originales enormes, a todo color, muy pulcros y bonitos. Al final de la historieta nos encontramos con un dibujo del Chanante en persona, Joaquín Reyes.










Fueron a la exposición: David y Alcapone

sábado, 9 de octubre de 2010

John Constantine Hellblazer de Peter Milligan 1 al 3 (Milligan/Camuncoli/Sudžuka/Campbell/Bisley/

Peter Milligan perteneció a la segunda oleada de guionistas británicos que en los 80's sacudió los cimientos del cómic americano. Dos de sus obras más conocidas son Shade, el hombre cambiante para DC y X-Force/X-Statix para Marvel, con las que demostró un punto de vista único y una capacidad para la ironía, la sorpresa y el escándalo que a nadie deja indiferente. Actualmente se encarga de la colección de DC/Vertigo John Constantine Hellblazer. Y digo yo que ya iba siendo hora, ya que Milligan tiene todas las bazas para sacar provecho de un personaje como John Constantine: humor británico, pluma afilada, gusto por lo sórdido y buenas historias.

Planeta ya ha publicado tres volúmenes recopilando los primeros diecisiete números (del 250 al 266) del Hellblazer de Milligan.

En el primer arco argumental del primer tomo, de nombre Costra, Milligan hace que Constantine se enamore perdidamente de un nuevo ligue que acaba de conocer, una médico de nombre Phoebe que pronto deberá darse cuenta lo peligroso que es conocer gente que enreda con la magia negra. Una costra de origen místico que empieza a cubrir el cuerpo de John y un trasfondo de lucha sindical completan esta primera historia, que, sin ser todo lo original que Milligan puede dar de si, continua con el Constantine callejero de la etapa de Diggle. El dibujo del italiano Giuseppe Camuncoli (que ya había trabajado en Hellblazer con guiones de Mike Carey) no me entusiasma demasiado, no creo que su estilo de amerimanga sea el más adecuado para esta serie. El segundo arco argumental se llama Regeneración y lleva a Constantine a investigar unas apariciones relacionadas con la época de la peste en Londres, una historia muy buena. Está dibujado por Goran Sudžuka, artista croata que ya había participado en dos spni off de Hellblazer: Lady Constantine y Chas. Su estilo clásico me gusta mucho, con claras influencias de Bolland o Pérez, pero sin ocultar sus procedencias europeas. El tomo se complementa con una divertida historia corta de Navidad, con la política y sus intrigas como telón de fondo, dibujada por el maestro Eddie Campbell (From Hell), que no defrauda.

En el segundo tomo, tras una portada de Simon Bisley, comenzamos con la historia en tres partes Enganchado, dibujada de nuevo por Camuncoli. En ella Constantine debe aprender de nuevo por las duras que el mezclar amor con demonios trae malas consecuencias, sobre todo para los que le rodean. Para el colmo, se cruza en su vida Epiphany, la joven hija de un mafioso local, más interesante que la pobre Phoebe. El tomo se completa con dos historias dibujadas por Bisley en un estilo ligeramente menos excesivo de lo que acostumbra, con el color aplicado directamente sobre los lápices, sin tintas, creando un efecto curioso. Hacía mucho que no leía nada nuevo de Bisley y me ha sorprendido gratamente.

Y en el tercero de los tomos Milligan recupera en la historia en cuatro partes India la tradición viajera de John Constantine: cuando haya un problema sin solución, John deberá ir de viaje a un lugar exótico. El discurso social de Milligan en esta historia se centra en el colonialismo inglés y en las desigualdades entre clases del país asiático. El dibujo corre de nuevo de la mano de Camuncoli, que se explaya dibujando unos demonios hindús de lo más molones. Si algo hay que reprocharle a Milligan en esta historia es la forma que tiene de resolver el asunto que lleva a John a La India, un asunto que lleva arrastrando durante ocho números USA y lo despacha de la forma más sosa en una sola página. El tomo se cierra con una historia en dos partes dibujada con mucha mano por Bisley. Su título es No hay futuro y es un tanto chorra, con una comuna de punkis de Londres adoradores de Sid Vicious que están siendo reclutados por nazis del partido conservador, con un montón de topicazos de por medio. El interés de Constantine por Epiphany cada vez es mayor, aumentando la tensión sexual, demostrándose que cuanto más viejo es, más jovencitas se las busca.

En general, podemos decir que este primer año y medio de la etapa de Milligan en Hellblazer tiene un balance positivo, con más altos que bajos. A ver si se mantiene así.

jueves, 16 de septiembre de 2010

La Mazmorra: Crepúsculo 106 - Revoluciones y Zenit 6 - Regreso a bombo y platillo (Sfar/Trondheim/Obion/Boulet)

Siempre espero con ilusión nuevas entregas de La Mazmorra, una de las mejores series del cómic francés de los últimos tiempos. Como ya es habitual, para los dos últimos álbumes publicados en España Joann Sfar y Lewis Trondheim, los creadores originales de la serie, cuentan con nuevos dibujantes.

En La Mazmorra Crepúsculo 106 Revoluciones, Marvin el Rojo y el Rey Polvo continúan sus andanzas por el mundo fragmentado de Tierra Amata, llegando a un islote que gira sobre sí mismo, con lo que sus habitantes deben estar en continuo movimiento si no quieren caer al núceo fundido del planeta. El encuentro con una sociedad de osos que viven en un castillo ambulante es aprovechado por Sfar y Trondheim para hacer una divertida parábola sobre la esclavitud y el trabajo y sobre como a veces preferimos que piensen otros por nosotros con tal de no tomar decisiones o asumir responsabilidades. El dibujo corre a cargo de Obion, autor francés que lleva unos diez años publicando en fanzines, revistas y algún que otro álbum en solitario o acompañado (Le Desèrtour, Vilebrequin, Loveblog...). Para esta ocasión adapta su estilo al de la serie, aunque mantiene algo de su carácter underground.

En La Mazmorra Zenit 6 Regreso a bombo y platillo, Herbert, Marvin, el Guardián, Isis y Kalistos, abogado de La Mazmorra, acuden a Vaucanson por un tema de papeleo. Para Herbert es ésta es una visita especial, pues su padre es el Duque de Vaucanson, aunque tiene prohibida la entrada a la ciudad, ya que fue desterrado, por lo que debe de viajar de incógnito. En este álbum los autores ahondan en el pasado del protagonista y por fin conocemos Vaucanson, una ciudad avanzada pero en decadencia, en la que las intrigas, las traiciones y la brutalidad están a la orden del día, por muy civilizada que sea. El dibujante es Boulet, al que ya conocíamos del anterior álbum de la subserie Zenit. Si bien ha dejado un poco de lado sus influencias del manga, continúa con un trazo que no me acaba de convencer, demasiado fino, creo que con un poco más de volumen quedaría mejor. Aun así, su estilo destaca al ser ligeramente más realista de lo que estamos acostumbrados en esta serie, sobre todo sus detallados fondos.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Mitos (Paul Jenkins/Paolo Rivera)

Hay historias que, por muchas veces que se hayan contado, puede ser interesante volverlas a contar por un autor diferente que las aporte nuevos matices y las actualice. Los orígenes de los principales superhéroes Marvel, para bien o para mal, han sido repetidos tantas veces y de tantas maneras que se pierde la cuenta, lo que puede ser todo un reto para un guionista que se precie de original.

En esta ocasión es el turno del inglés Paul Jenkins (Hellblazer, The Darkness, Wolverine: Origin...) de contar a su modo cinco historias que los aficionados nos sabemos casi de memoria. Los orígenes de Spiderman, Hulk, la Patrulla X, el Capitán América, los Cuatro Fantásticos y el Motorista Fantasma toman vida de nuevo en sus manos, siendo su principal aporte a estos mitos modernos el adentrarse en la psique de los protagonistas para mostrarnos sus motivos, lo que no hace que este experimento pase de ser un simple entretenimiento

Más interesante es el aporte del ilustrador Paolo Riviera, con su interesante cruce entre el comic book de los 60's y la ilustración de los 50's, una mezcla perfecta de Kirby, Dikto y Rockwell, con la que consigue que cada viñeta sea un pequeño cuadro en el que perderse.

El tomo recopilando los cinco números lo publicó Panini hace unos meses. No es indispensable, pero sí entretenido y agradable. 

jueves, 29 de julio de 2010

El Proyecto Marvels 1-4 (Ed Brubaker/Steve Epting)

Es patente la querencia de Ed Brubaker por el género negro y lo bien que lo combina con el superheróico, ahí tenemos su etapa en El inmortal Puño de Hierro para demostrarlo. También se está convirtiendo en un experto en escavar en el pasado remoto de los personajes, para muestra su etapa en Capitán América. En El Proyecto Marvels aúna estos tres elementos para ofrecernos los orígenes de los primeros superhéroes de Marvel a través de una óptica propia del noir. Para ello se hace acompañar de Steve Epting, el artista que le acompaña en Capitán América.
La historia comienza en 1938, con un anciano agonizante, Matt Hawk (alias Dos Pistolas Kid, un justiciero del Salvaje Oeste), contándole al Dr. Thomas Mallory sus aventuras en viajes en el tiempo junto a los superhéroes Marvel de diferentes épocas. Sin estar muy seguro de si el anciano delira, sus historias y la época de cambios en la que Mallory vive, con la Segunda Guerra Mundial a punto de caramelo y la aparición de fenómenos como Namor o la Antorcha Humana (el androide, no el miembro de los 4 Fantásticos), le inspiran para calzarse unas mallas, ponerse un antifaz y combatir el crimen bajo el nombre de batalla de el Ángel. 
Con esta premisa, Brubaker construye una historia en la que consigue dar coherencia a una época del Universo Marvel anterior a la creación de la propia Marvel, cuando la editorial se llamaba Timely Comics y autores como Carl Burgos, Paul Gustavson, Bill Everett, Joe Simon o Jack Kirby daban vida a personajes como la Antorcha Humana, el Ángel, Namor o el Capitán América. No sólo eso, además Brubaker tiene en cuenta las historias y los personajes ambientados en los años de la Segunda Guerra Mundial creados posteriormente, cuando Marvel ya era Marvel, como Nick Fury o Los Invasores, en un esfuerzo arqueológico y completista digno de elogio.
La elección de Esteve Epting como artista no podía ser más lógica, ya que se trata de un dibujante ya curtido en estas lides plasmando los guiones de Brubaker en la serie del Capitán América, que tienen lugar en gran parte en la Segunda Guerra Mundial. Su estilo clásico, correcto y funcional, es un artista sobrio que usa golpes de efecto sólo cuando es necesario. Crea la ambientación adecuada, ayudado en gran parte por la elección del colorista Dave Stewart de una paleta cromática de tonos apagados que nos lleva directamente a aquella época tan gris.
Los ocho números originales han sido editados por Panini en cuatro, que incluyen las cubiertas alternativas de la edición americana, a cargo de ilustradores como el propio Epting, Gerald Parel, Steve McNiven o el mismísimo Alan Davis.
En resumen, es un tebeo interesante y entretenido, con una historia que engancha y que está bien contada y gráficamente adecuada y agradable de leer, que además pone orden en una etapa oscura del Universo Marvel y muestra un montón de personajes desconocidos y olvidados por el público actual. Imposible negar la inspiración en el Marvels de Busiek y Ross, ya desde el título hay conexiones con esta bien recordada obra.

martes, 13 de julio de 2010

Harvey Pekar RIP

Ayer una personalidad única del mundo del cómic underground nos dejó. Harvey Pekar fue encontrado muerto por su mujer tirado en el suelo de su habitación. Tenía 70 años, cáncer de próstata, asma, presión alta y depresión.

Pekar comenzó su carrera historietística de forma tardía, alentado por su amigo Robert Crumb, y más como un medio de liberar sus neuras que como hobby o medio de ganarse la vida. En 1975 se empezó a editar American Splendor, el cómic en que durante 35 años Pekar contó de forma cruda e irónica su vida cotidiana en su Cleveland natal, su rutinario trabajo, sus relaciones personales y su visión de la vida. American Splendor estuvo dibujado inicialmente por Crumb, para dar paso a una larga lista de artistas que incluye luminarias como Chester Brown, Alna Moore, Spain Rodríguez, Joe Sacco, Ty Templeton, Richard Corben, Eddie Campbell o Gilbert Hernández. La obra fue recopilada en diferentes antologías y le valió premios como el Harvey y el American Book, además de ser adaptada con éxito al cine en 2003. Otras tebeos de Pekar son Ego & Hubris y El derrotista, su primera obra editada por una editorial mainstream, DC. Pekar además era un respetado crítico de jazz.

Aquí le podemos recordar en una de las entrevistas que le hicieron en el show de David Letterman.  

martes, 6 de julio de 2010

Nadie (Jeff Lemire)

Jeff Lemire es un autor de cómics canadiense poco conocido en España. Proveniente del mundo de la animación, recaló en el cómic independiente debutando en 2005 con la autopublicada Lost dogs. Su obra más conocida es la multipremiada The Essex County Trilogy, editada originalmente por Top Shelf y por Astiberri en nuestro país (a la que tengo que echar un ojo).

El año pasado se editó The nobody, su primer tebeo para DC, en su sello Vertigo, una novela gráfica de más de 140 páginas en la que Lemire se basa en el clásico de H.G. Wells El hombre invisible para crear una obra de estilo atmosférico e intimista. Recientemente, Planeta la ha publicado bajo el título de Nadie.

Lemire juega creando paralelismos entre su obra y la de Wells, pero resta importancia al elemento fantástico y potencia las relaciones entre los personajes y sus sentimientos y sensaciones, transmitiendo muy bien el agobio de un fujitivo que quiere inútilmente pasar desapercibido, así como la desconfianza de una pequeña comunidad a la que llega un extraño o el ansia de una persona joven de escapar a la monotonía, el aburrimiento y un futuro desesperanzador. Lemire logra que el escenario se convierta en un personaje más: Large Mouth (¡¡Cuna de la lubina más grande del mundo!!) es un pequeño pueblo de montaña que basa su economía en el turismo de pescadores. En temporada baja puede ser el lugar más solitario, opresivo y depresivo del mundo.

El dibujo de Lemire tiene un aspecto descuidado y feísta, con un trazo y un uso de la mancha que me recuerdan a los de Paul Pope, pero con más tendencia a la caricatura. Usa el detalle con inteligencia para mostrarnos la vulgaridad de un feo entorno urbano en lo que debería ser un bonito paisaje natural. Curiosamente, al blanco y negro sólo le añade el color azul haciendo las veces de grises, con lo que resalta la frialdad del conjunto. El azul también es usado, pero esta vez sin negros, para las escenas de flashback, en un alarde original e innovador. Su narrativa es pausada, adecuada pues a lo narrado, con una composición de página clásica (tres o cuatro tiras de viñetas por página) que el autor rompe con frecuencia cuando la acción lo requiere.

martes, 29 de junio de 2010

Kampfgruppe ZBV (Motofumi Kobayashi)

El mangaka Motofumi Kobayashi es famoso por sus historias sobre la Segunda Guerra Mundial protagonizadas por soldados alemanes y por ser el primer dibujante japonés en dibujar una colección de Marvel Cocmics, Psychonauts, con guiones de Alan Grant y Tony Luke.

Kampfgruppe ZBV es la historia de un batallón de castigo al que el ejército alemán destinaba a sus soldados indisciplinados o fracasados, enviándoles a misiones casi suicidas. Es una de las primeras obras de Kobayashi e inicialmente fue serializada a mediados de los 80's en una revista sobre modelismo, para ser recopilada más tarde y reeditada en 2003 con algunas correcciones hechas por el autor. La actual edición de Glènat se basa en ésta última.

El hecho de ser una obra pensada para ser leída en forma de serial lastra su conjunto total, ya que cada capítulo funciona casi mejor por separado. Tal vez por inexperiencia del autor, pero creo que Kobayashi falla a la hora de definir a los protagonistas y crear un vínculo entre éstos y el lector. En cambio, refleja muy bien la dureza de la vida en guerra y más en el campo de batalla, donde de verdad se luce. Desde luego, no es ninguna idealización de la guerra o del ejército, ni alemán ni de ningún tipo. La historia sigue un ritmo errático que no llega a emocionar, aunque sí interesar. El final es un tanto abrupto, debido a que, como se explica, la serie fue cancelada de improviso.

El dibujo peca de lo mismo que el guión: su estilo realista y detallado, de trazos sucios y rápidos, casi bocetos, pega mucho con un tema como éste, pero muchas veces no se sabe bien qué está pasando y los personajes llegan a confundirse. El punto fuerte del dibujo de Kobayashi es lo bien documentado que está en cuanto a vehículos, uniformes, armas y demás parafernalia militar, lógico si pensamos en el tipo de publicación original. 

jueves, 3 de junio de 2010

Parker 1. El cazador (Darwyn Cooke)

Cuando leí The new frontier me dije que Darwyn Cooke era un autor a seguir de cerca. No me equivocaba, sus colaboraciones con Peter Milligan para Marvel o el especial Batman/The Spirit junto a Jeph Loeb mostraban un artista con mucha clase y carácter propio que hacían más interesantes las historias, ya de por sí entretenidas, de los guionistas.


En Parker: El cazador Cooke vuelve a tomar las riendas de la obra y ejerce de autor completo adaptando The hunter, la primera de las dieciséis novelas de la serie del personaje Parker, que Donald E. Westlake escribió bajo el seudónimo de Richard Stark, clásicos absolutos del género policíaco.


Parker: El cazador tiene todos los elementos esenciales de la novela negra: personajes sin escrúpulos, violencia, venganza, vicio, olor de tabaco y pólvora y otros que nos vienen a la cabeza cuando pensamos en el mundo del crimen. Parker es la quintaesencia del tipo duro en cuyo camino no te gustaría cruzarte. Sin conocer la obra original, puedo decir que la adaptación de Cooke es magistral: te atrapa desde el primer momento, sin ser una trama excesivamente complicada, en ocasiones la lectura de este tebeo se hace de forma vertiginosa en busca del siguiente paso de la venganza del protagonista contra los que se han atrevido a irrumpir en su metódica existencia, en otras ralentiza el ritmo con dramáticas escenas mudas que aumentan la tensión.


A nivel gráfico Cooke sigue bebiendo del estilo de los cartoons en los que trabajó durante años (Batman, Superman...), entintado con pinceladas groseras y sucias. El imprescindible blanco y negro se ve complementado con un gris azulado que le da un toque de distinción. Su ágil narrativa  y su variado repertorio de planos colaboran en una lectura amena de las ciento cuarenta páginas que tiene el tomo.


Ya estoy salivando, porque Cooke está ya preparando su siguiente adaptación de las novelas de Parker: The outfit.

jueves, 13 de mayo de 2010

Terror Inc.: El plan desmembrador (David Lapham/Patrick Zircher)

Terror Inc. fue una serie de corta duración de Marvel de los 90's protagonizada por Terror, un personaje que Dan Chichester había creado para Epic. Una vez metido en la continuidad del Universo Marvel, la serie no cuajó y sólo llegó a los 13 números entre 1992 y 1993. El personaje no llegó a aparecer en otro cómic Marvel hasta más de una década después, rescatado por Robert Kirkman para una saga de su Marvel Team-Up, tras la que apareció en algunos otros cómics de la compañía como personaje invitado. Como no he leído ninguno de los tebeos antes mencionados y estoy tirando de Wikipedia, paso a comentar el tebeo que tengo ahora entre manos.

En 2007 se empezó a editar bajo la linea para adultos de Marvel,  Max, una nueva miniserie de cinco números de Terror Inc., con guiones de David Lapham (autor de la cojonuda serie Balas perdidas y la principal razón por la que me acerqué a este cómic) y dibujos de Patrick Zircher (ilustrador proveniente de la industria del rol pasado al cómic en los 90's; en Marvel ha dibujado para series como Cable & Deadpool, Iron Man y para DC Nightwing).

En Terror Inc. Lapham actualiza el origen del personaje y nos muestra como un guerrero vándalo del siglo IV mata a un antiguo demonio que le maldice con una vida eterna de podredumbre en la que contínuamente deberá sustituir sus miembros podridos por otros más frescos de sus víctimas. En la actualidad, Terror es un mercenario de éxito al que le tienden una trampa que hace que su vida esté en peligro por primera vez en mucho tiempo. Tras esta premisa que tiene una gran cantidad de elementos que molan (espada y brujería, mas tiros, mas tías buenas, mas ultraviolencia, mas casquería a mogollón, mas humor negro... ), se esconde una historia bastante light que no pasa del mero entretenimiento intrascendente, muy lejos de la obra maestra de Lapham. A ver, que yo me lo he pasado bien leyéndolo y que se nota que el guionista es un maestro del género negro, los personajes, dentro de los tópicos, están muy bien traídos y la historia, aunque predecible, está bien construida. Pero de Lapham uno espera más.

En cuanto al dibujo de Zicher, nada que objetar: realista y sucio, al pelo a una historia que necesita mostrar hasta la última tripa colgando y el último trozo de seso espachurrado para poder ser efectista.

lunes, 10 de mayo de 2010

Frank Frazetta RIP


Hoy ha fallecido de un ataque al corazón uno de los mejores y más influyentes artistas dedicados al tema fantástico. Frank Frazetta nació en Brooklyn, Nueva York en 1928. Después de aprender en la academia del artista Michael Falanga la edad de 16 años comenzó su carrera profesional dibujando comic books de diversos temas, westerns, fantasía, ciencia-ficción y hasta comics humorísticos, pasando por numerosas editoriales. Donde mejor desarrolló su gran talento fue en las ilustraciones para portadas de libros como las reediciones de las novelas de Conan de Robert E. Howard, donde redefinió la estética del género de espada y brujería, o las portadas de los clásicos de Edgard Rice Burroughs, como Tarzan o John Carter of Mars. Su trabajo influyó en generaciones de ilustradores de temas fantásticos.

viernes, 7 de mayo de 2010

Elric: Portadora de Tormentas (P. Craig Russell)

P. Craig Russell lleva desde finales de los 70's adaptando como nadie obras literarias de tipos muy diversos (óperas, cuentos, novelas, leyendas...) generalmente de género fantástico. Una de estas primeras adaptaciones fue la novela gráfica de Elric: La Ciudad de los Sueños, junto al guionista Roy Thomas, y desde entonces Russell ha estado unido al personaje más famoso de Moorcock, adaptando desde 1985 sus novelas en una colección para First Comics con el mismo guionista. De 1993 a 1995 se editó en una miniserie de siete números la adaptación al cómic la última novela de Elric, Stormbringer, con P. Craig Russell al guión y al dibujo.


En esta ocasión Russell nos presentaba uno de sus mejores trabajos con una historia que, partiendo de un tópico tan sobado como es el rescate de una princesa, se complica tanto como la lucha final entre el Caos y el Orden, con el guerrero hechicero albino en medio de todo. Russell consigue adaptar una obra con cierta densidad muy fluidamente, se lee sin ningún esfuerzo. Logra que incluso unos dibujos con tanto detalle como los suyos, en los que nos podríamos perder fácilmente buceando en su intricada mezcla de art noveau y rococó (más del primero que del segundo), no distraiga en demasía de la historia, si no que se haya al servicio de esta.


Recientemente, Planeta, que ya sacara la serie en su formato original en su momento, ha editado un tomo recopilando los siete números bajo el título de Elric: Portadora de tormentas, del que sólo me puedo quejar de su tamaño, más pequeño que el original, con lo que el disfrute de las exquisitas planchas de Russell se ve reducido. Para compensar, la obra principal se ve prologada por una historia muy simpática de Neil Gaiman dibujada por Russell en la que un chaval inglés se refugia en los libros de Moorcock para huir de sus problemas cotidianos.

miércoles, 28 de abril de 2010

Relatos insólitos de samuráis (Hirosi Hirata)

Hiroshi Hirata es un clásico del cómic histórico japonés (¡vivió el surgimiento del manga moderno tras la Segunda Guerra Mundial!) que poco a poco empezamos a conocer en España gracias a su obra Satsuma Gishiden (editado por Dolmen)  y a los tomos de historias cortas que está sacando Glènat.

Éste es el segundo tomo de Glènat y su título nos lo dice todo: recopila siete historias de samuráis que se alejan de lo que tenemos en mente cuando pensamos en estos famosos guerreros. Son relatos basadas en hechos históricos en los que podemos ver samuráis fuera de su medio natural, la guerra. Aunque no faltan la épica y los valores propios de las histórias clásicas de samuráis, en este tomo se presentan otras caras menos habituales y llenas de dramatismo, dejando patente que la caída de la figura del samurái viene dada por su falta de adaptabilidad a los nuevos tiempos y su vulnerabilidad ante las intrigas debido a la rigidez del bushido.

El dibujo de Hirata está emparentado directamente con el de Goseki Kojima (El Lobo Solitario y su Cachorro), con un uso de la mancha muy similar y que le da un aspecto expresionista muy efectivo al detallado realismo del dibujo.

viernes, 23 de abril de 2010

Batman: Los archivos negros (Bill Finger/Edmon Hamilton/Sheldon Moldoff/Dick Sprang y otros)

No me he leído el Batman R.I.P. de Grant Morrison, así poco os puedo comentar de ese tebeo. El que sí me he leído es este tomo recopilatorio de historias de Batman en las que Morrison se inspiró.

En Batman: Los archivos negros nos encontramos con doce hitorietas del Hombre Murciélago de 1951 a 1964, un período de tiempo que abarca la delirante Silver Age (y un poco más), la época en la que todo valía: sueños, viajes espaciales, malentenidos, objetos gigantes, criaturas a cascoporro... todo podía ocurrir en apenas diez páginas de cómic, sin tener que buscar explicaciones lógicas o verosímiles, sin preocuparse apenas por la continuidad, todo podía ocurrir para que al final todo siguiera igual.

La mayor parte de estas doce historias tienen un poso psicológico muy fuerte, llegando a abusar del tema como en un mal folletín: amnesia, celos, el poder del subconsciente, fobias, hipnotismo, drogas psicodélicas, experimentos mentales... sirven de explicación para cualquier situación por muy absurda que sea. Otras de estas historias ni siquiera tienen explicación, son así de surrealistas y ya está: Batman haciendo el indio, batmanes de todas las naciones, Batman con superpoderes en otro planeta, Batmito (el duende de otra dimensión), monstruos salidos de la nada y rayos evolucionadores. Son historias tan ingenuas, tan poco pretenciosas, que resultan encantadoras. En ellas los guionistas no se preocupan demasiado en documentarse o en saber si lo que están escribiendo tiene un mínimo de lógica, sólo pretenden entretener y divertir al lector, y la verdad es que lo consiguen. El dibujo también se ha quedado muy demodé, pero que queréis, a mí me hace gracia por muy estático y anticuado que sea.

Los guiones corren la mayoría a cargo de Bill Finger, el co-creador, junto a Bob Kane, de Batman y de muchos otros personajes, que no fue acreditado en su momento. También hay historias de France Herron y el escritor de ciencia-ficción Edmon Hamilton. La mayoría de las historias las dibuja Sheldon Moldoff, que creo a Poison Ivy y a Hawkgirl. Los otros dibujantes de este tomo son Dick Sprang  (creador  gráfico del Riddler) y Lew Sayre Schwartz. Todos estos artistas eran negros habituales de Bob Kane, cuyo nombre es el único que parece acreditado en los cómics originales, aunque no participara en estas historias.

domingo, 4 de abril de 2010

The House of Mystery (VV.AA./Bernie Wrightson)

A principios de los 50's, bajo la cabecera de The House of Mystery, DC Comics empezó a publicar historias de terror y sobrenaturales muy del estilo que hicieron famosos los tebeos de EC Comics. Con la llegada del Comics Code a mediados de la década y la censura que conllevaba, el título tuvo que dejar de lado el género del horror para albergar historias de ciencia-ficción y misterio, al principio, y de superhéroes al cabo de los años. En 1968 el Comics Code relajó su presión y The House of Mystery pudo alojar de nuevo tebeos de terror, con el veterano autor de EC Joe Orlando como editor. Ahora, al igual que en los cómics de la EC, The House of Mystery contaba con un anfitrión, Caín, que presentaba las diferentes historias de cada número. Orlando se supo de rodear de grandes del 9º Arte, algunos, ya establecidos, otros, novatos. Entre autores como Wood, Aparo, Aragonés, Wolfman, Wein o O'Neil, nos encontramos con un tal Berni Wrightson, cuyo primer trabajo en la industria del cómic fue precisamente el The House of Mystery nº 179, el cuarto de la etapa de Orlando.

Wrightson había trabajado como ilustrador para un periódico, cuando el mismísimo Frank Frazetta le sugirió ofrecer su arte a DC, donde su tabajo para series antológicas de terror, como House of Mystery y su serie hermana, House of Secrets (en la que creo junto a Len Wein a la Cosa del Pantano) le valió el título de Master of the Macabre y catapultó su carrera, que ha pasado por títulos como Batman: The Cult, Showcase y The Spectre (para DC), Punisher y Savage Tales (para Marvel Comics), Creepy y Eerie (para Warren), además de portadas e ilustraciones para publicaciones muy variadas, de las que destaca sus ilustraciones de Frankenstein de Mary Selley.

A finales del año pasado Planeta editó en nuestro país un tomo recopilando algunos de los mejores trabajos de Wrightson en House of Mystery. A decir verdad, las historias de este tomo han envejecido muy mal, aun estando a cargo de guionistas de la talla de Marv Wolfman, Len Wein, Joe Orlando, Dennis O'Neil y el propio Wrightson. No les llegan a la suela de los zapatos a las historias de EC que emulan, cuando aquéllas son divertidas e impactantes, éstas son pobres imitaciones que lo más que hacen es entretener levemente sin nada de la pegada del producto original. Todo lo contrario pasa con el arte de Wrightson, sorprende que ya en el comienzo de su carrera tuviera el alto nivel que en este tomo se muestra, con ese estilo que aunaba influencias de algunos de los mejores artistas que habían pasado por EC, como Wood, Ingels, Davis, Frazetta u Orlando, con un resultado final tan personal e intransferible que todo aquél que ha intentado copiar ha fracasado estrepitosamente. Además de las historietas, este tomo incluye algunas de las portadas e ilustraciones de Wrightson para The House of Mystery, revelando que su faceta de ilustrador era (y sigue siendo) tan importante o más como la de dibujante de cómics, y que en ella es donde ha conseguido los resultados más notables a lo largo de su carrera.   

martes, 23 de marzo de 2010

Sócrates el Semi-Perro III: Edipo en Corinto (Sfar/Blain)

Dos años hemos tenido que esperar los fans de Sócrates el Semi-Perro para una nueva ración de relectura de mitos griegos con guarnición de ironía fina sobre la naturaleza humana a cargo de los franceses Joann Sfar (guiones) y Crhistophe Blain (dibujos).

En esta ocasión en el camino del parlanchín perro filósofo se cruza con el de un bebé condenado a muerte por habérsele predicho un futuro en el que se acostará con su madre y asesinará a su padre. Sócrates se hace cargo del crío y lo lleva la corte de Corinto, donde procurará evitar tan aciago destino mediante la filosofía, la educación y la satisfacción de sus deseos carnales, ya que, según su teoría, un individuo con sus apetencias cubiertas no buscará la violencia. El Rey de Corinto (o más bien su mujer), el gañán de Heracles y el mismísimo Zéus tendrán sus propias opiniones al respecto.

Una serie de alto nivel que, poco a poco, mejora. No en vano sus autores están entre lo mejorcito de la BD moderna. Guarda mucho en común a El Gato del Rabino del mismo Sfar (animales parlantes opinando sobre el mundo de los humanos), pero donde la acidez del gato sólo busca su propia conveniencia, la del perro intenta entender y mejorar el mundo que le rodea.

martes, 9 de marzo de 2010

Marvels: El ojo de la cámara 1 al 3 (Kurt Busiek/Jay Anacleto)

En 1994, en medio de una da las peores etapas creativas de Marvel Comics, Kurt Busiek a los guiones y Alex Ross a los dibujos dieron un vuelco a la industria del cómic de superhéroes con Marvels. En esta miniserie el protagonista y narrador, el fotógrafo Phil Sheldon, un tipo de a pié, asistía a la aparición de seres superpoderosos (como la Antorcha Humana, Namor o el Capitán América) que combatían el mal, desde delincuentes habituales a villanos igual de superpoderosos. El lector tenía en el ojo de Phil Sheldon la mejor butaca para ver los acontecimientos más importantes del Universo Marvel, desde la primera aparición de la Antorcha Humana en la Edad de Oro de los cómics hasta el fin de la Edad de Plata, simbolizado con la muerte de Gwen Stacy. Busiek supo plasmar con mucha habilidad el punto de vista de su personaje y de la sociedad en la que vive ante unos seres que han surgido de repente y a los que admira y teme por partes iguales. La verosimilitud del relato de Busiek se veía reforzada por los dibujos hiperrealistas de Ross, casi fotografías. La miniserie aupó a los dos autores a lo más alto de la popularidad del cómic americano y puso de moda cómics más realistas y protagonizados por personajes mundanos. Además, despertó una nostalgia por las etapas más clásicas del cómic de superhéroes que dura hasta hoy en día.

Durante años se especuló con una posible secuela de Marvels, pero no fue hasta 2008 que se empezó a publicar en los USA como miniserie de seis episodios (y a finales del año pasado en España en tres) Marvels: El ojo de la cámara. Panini acaba de publicar el tercer y último número y podemos decir que, sin llegar a ser la obra rompedora que fue Marvels, es muy amena y entretenida, llegando a ser emocionante en ocasiones.

La historia comienza poco después de donde acabó la primera parte, con un Phil Sheldon recién jubilado, preocupado por el futuro de su familia y sus problemas de salud. Aunque en esta miniserie Busiek se centre más en la historia personal del protagonista, no deja de reflejar lo que ocurría en los tebeos Marvel de la época reflejada, los años 70's y 80's. En esos años, al relajarse el estricto  código de autocensura conocido como Comics Code, empezaron a aflorar una serie de personajes que cruzaban a menudo la línea entre el bien y el mal, héroes que no se dudaban en emplear los métodos más violentos y sanguinarios, como Lobezno, Elektra o El Castigador, y el mismo camino seguían algunos de los viejos héroes. En el Universo Marvel también empezaron a aparecer seres sobrenaturales y satánicos, como Drácula, el Hombre Lobo, el Motorista Fantasma o el Hombre Cosa. Ante los ojos del hombre de a pie, debería de parecer que el mundo se estaba volviendo loco y cada vez era más terrorífico y peligroso, y así lo refleja Busiek en la persona de Phil Sheldon, pero también su deseo de que la gente apoye y respete a los héroes que sigan siéndolo. Entre los acontecimientos más importantes de esos años, Busiek se hace eco de la Saga del Imperio Secreto del Capitán América (el equivalente al Watergate en el Universo Marvel), los cambios de formación en la Patrulla-X y Los Vengadores, la aparición de Iron Fist y Powerman (la respuesta de Marvel a las modas de las artes marciales y la blaxploitation), la muerte de Elektra a manos de Bullseye, las Secret Wars (I y II), la creación de Factor-X, el juicio a Magneto y, por último, la aparente muerte de la Patrulla-X al final de la saga La Masacre Mutante. Todo esto es visto por Phil Sheldon que, tras su jubilación y sus problemas de salud, se encuentra impotente mientras ve que el tiempo se le escapa de las manos. A partir del segundo número, Busiek contó con la ayuda del veterano guionista Roger Stern en las labores de documentación, ya que la cantidad de tebeos Marvel a revisar le sobrepasaba.

La mayor diferencia a simple vista entre este miniserie y su predecesora la encontramos a nivel gráfico, ya que en vez del obsesivo realismo fotográfico de Alex Ross tenemos al no tan realista artista filipino Ray Anacleto. Si bien es cierto que perdemos el sentido de la maravilla que tan bien sabía expresar Ross, con Anacleto ganamos en dinamismo y acción. El color de Brian Haberlin ayuda a que no se pierda del todo el realismo de la primera parte, quedando una especie de estilo a medio camino entre el clásico de los tebeos Marvel de toda la vida y el realista de Ross, bastante agradable aunque no sea el culmen de la originalidad.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Omaha 2 (Kate Worley/Reed Waller)

El segundo volumen de las aventuras de Omaha, la gata bailarina de strip tease, me ha decepcionado un poco. Esta entrega mantiene todo lo que dije del primer tomo: drama, acción, intriga, relaciones humanas, romance, sexo, todo ello está presente también esta vez, tratando cada tema con el mismo saber hacer. Los gatos, perros y pájaros de Omaha siguen pareciendo mucho más humanos que los personajes de la mayoría de obras de ficción que salen a la luz. Los diálogos son naturales y creíbles,  lo que aumenta la verosimilitud de la historia. Además yo diría que el dibujo de Waller no sólo mantiene el nivel, sino que la narrativa es más fluida debido los constantes cambios de encuadre en las escenas.

Mi decepción, la razón de que haya disfrutado mucho menos este segundo volumen que el primero es la falta de peso de esta parte de la historia escrita por Worley. El equilibrio entre intriga y acción frente a romance y relaciones humanas de la anterior entrega, esta vez se ve roto en beneficio de éstas últimas, bajando el ritmo narrativo y volviéndose aburrida en ocasiones. Incluso la escenas de sexo son menos pasionales, si bien esto es coherente con la historia.

sábado, 27 de febrero de 2010

La Mazmorra Crepúsculo 105: Los nuevos centuriones y La Mazmorra Amanecer -83: Sin el menor ruido (Sfar/Tronfheim/Kerascoët/Gaultier)

Si hay una cosa que tenemos en común los fans de La Mazmorra es nuestra infinita paciencia, que a veces se ve recompensada con una dosis doble cuando menos lo esperamos.

En La Mazmorra Crepúsculo 105: Los Nuevos Centuriones, los guiones de Joann Sfar y Lewis Trondheim se ven apoyados por el dibujo de la pareja de artistas conocida como Kerascoët, que ya se habían encargado del anterior álbum de esta sub-serie. En este álbum, la destrucción de Terra Ámata ha provocado un desequilibrio de poder que obliga a crearse y a deshacerse alianzas, tanto para la guerra entre países como para las luchas internas. La intrigante trama se ve aderezada por las continuas muestras de humor, fantasía, magia y aventura habituales. Kerascoët son una acertada elección al dibujo, pues pocos como ellos consiguen acercarse tanto al estilo de Sfar sin llegar a ser meras copias.
 
En La Mazmorra Amanecer -83: Sin el menor ruido, el Señor Arakou de Cavallère, sabiendo que el gobierno de su castillo queda en las buenas manos de su hijo Jacinto, se lanza al camino en busca de sus antiguos compañeros de aventuras para recordar los buenos tiempos. Para evitar que se meta en líos, le acompaña la asesina Alexandra.  Mientras, el profesor Cormor intenta conseguir financiación entre los nobles locales para la reconstrucción de Antípolis. Sustituyendo a Blain en el dibujo, Christophe Gaultier hace un papel soberbio manteniendo el tono sombrío de la sub-serie adaptando su propio estilo, a lo que también contribuyen los colores de Walter. Ante toda la desolación que se muestra en este álbum, contrasta mucho el encontrarnos con un par de guiños a Disney.