
Poco más más que añadir a mi reseña de los anteriores números de Detroit Metal City, el delirante manga de Kiminori Wakasugi que narra las desventuras de un sensible muchacho poppy en el mundo del death metal más borrico.
En este número comienza el Satanic Emperor, un festival jevi a los pies del monte Fuji en el que grupos procedentes de diferentes partes del mundo competiran por el trono del metal. Por supuesto, no sólo se tiene en cuenta la música en esta competición, la puesta en escena es casi tan importante y podremos asistir a numeritos tan absurdos como rituales satánicos, carreras de masoquistas y juegos malabares con fuego.

Los barceloneses The Kinky Coo Coo's,formados por diez integrantes, llevan desde principios de siglo tocando ritmos jamaicanos de los 60's. En los primeros años se llamaban The Cookoo Macka Sticks, pero se cambiaron de nombre al haber ya una banda italiana usándolo. Fueron el grupo del cantante Lord Kaya durante unos años, con el que grabaron un disco de versiones. Sin Lord Kaya, las voces souleras de las dos cantantes ganaron protagonismo, lo que unido a su tradicional ska y rocksteady les ha convertido en uno de las bandas más interesantes de la escena jamaicana. Han actuado como banda de acompañamiento para solistas tan importantes como Laurel Aitken, Rico Rodríguez, Roy Ellis o Dave Baker. En 2007 sacaron un LP que se editó en España y en Japón y han hecho giras nacionales e internacionales.
A finales del año pasado sacaron este EP de cuatro canciones con Liquidator, el sello que les ha editado el grueso de su producción. En la cara A tenemos un rocksteady con sonido muy clásico, Turn me on, del que destaco la voz totalmente soul y la guitarra jazzera con el que comienza. Cierra la cara A una animada versión a la jamaicana del Something's got a hold on me, que podéis oir en el MySpace del grupo.
Ya en la cara B tenemos On monday, un ska vocal con un sonido muy ritmanblusero, y Toni F's theme un ska instrumental homenaje a Toni Face, cuyo título recuerda al Tony B's theme de Joe the Boss. Por cierto, la portada es también un homenaje, en este caso a la del LP Memorial album de Don Drummond, pero con el monumento a Colón.
Interesantísima colección la que empezó la semana pasada de la mano de RBA: clásicos de Bruguera recopilados en tomos, algunos de ellos tan jugosos y necesitados de reediciones como Sir Tim O'Theo, Benito Boniato o Anacleto, agente secreto. Otros más obvios, como Zipi y Zape, Superlópez o este que os comento aquí.El primero de los tomos está dedicado a la más conocida obra de Francisco Ibáñez, Mortadelo y Filemón, sin duda el más exitoso tebeo español, con más de medio siglo de vida y más de 180 álbums. He leído por ahí sobre la baja calidad de los escaneados y reproducción de este tomo, pero que queréis que os diga... a mi me parece aceptable, apenas se nota en unas pocas páginas. O yo soy menos exigente o he tenido más suerte y me ha tocado un ejemplar mejor impreso.
En cuanto al contenido, no podían empezar mejor: las cuatro primeras aventuras largas de los personajes: El sulfato atómico, Contra el "gang" del Chicharrón, Safari callejero y Valor y... ¡al toro!, más las seis primeras páginas de La historia de Mortadelo y Filemón, donde podemos ver a nuestros héroes desde que nacen hasta que ingresan en la T.I.A. Estas aventuras fueron publicadas originalmente en 1969 y 1970 en la revista Pulgarcito de forma serializada, para ser recopiladas en álbums al finalizar. Suponen un cambio radical en el trabajo de Ibáñez, que hasta entonces sólo disponía de unas pocas páginas para contar las historias de Mortadelo, y se tuvo que enfrentar a álbums a la europea de 46 páginas. Su estilo de dibujo tuvo también una significativa metamorfosis: de estar influenciado por sus compañeros de Bruguera, sobre todo por el gran Manuel Vázquez, pasó a mirar más allá de los Pirineos y encontrarse con el imprescindible Franquin. Ibáñez superó el reto de forma airosa: las historias que desarrolló en los álbums mantenían el nivel de gags por página además de ser verdaderamente entretenidas y el nivel de dibujo aumentó considerablemente, sobre todo cuando el esfuerzo del autor era máximo (Como ocurre con El sulfato atómico y Valor y... ¡al toro!, los dos álbums con los que Ibáñez llegó a su techo artístico y que aun no ha superado).

Todavía no he escuchado el flamante nuevo disco de los valencianos Wau y Los Arrrghs!!!, pero con los adelantos que he oído en su MySpace y en la radio ya tenía muchas ganas de verlos en directo. Así que anoche a las once estábamos como un clavo en las puertas de El Sol. ¿Que todavía no abren? Bueno, nos vamos a tomar unas cañas y enseguida volvemos...
Pues nada, cuando entramos a la sala todavía nos hacen esperar un ratillo más, y eso que ya está hasta arriba, pero por fin salen y podemos comprobar que Juanito Wau es tan freak como parece en las fotos y que su característica voz (una especie de mezcla entre Iosu Eskorbuto, el Cuervo Rockefeller y una rana con carraspera) es tan disfrutable en directo como enlatada. Tras un fallido minuto de silencio para Ron Asheton y Lux Interior descargaron con una de las mejores canciones que me he echado a las orejas ultimamente, Copa, raya, paliza, cuya letra se reduce a repetir el malrollero título y unos cuantos carraspeos, snifadas y alaridos... un casi instrumental de oscuro garage surf de alto octanaje que nos puso a tono para lo que venía después (aunque no en este orden): la divertidísima It's great, las misóginas Bli blu bla (bla bla bla) (que a mi me recuerda en la letra a las canciones más chulescas de Los Brincos) y No mientas más (versión de Can't be a lie de Los Mockers) y así hasta que cayeron casi todas las de su nuevo álbum. Del anterior tocaron unas cuantas también: la surfera Rey de tablistas (versión de King of the surf de The Trashmen), la imprescindible versión de Demolición de Los Saicos (gran momento, la peña se volvió loca), Hey monstruo hey, Ce 'ne pas importance (versión en francés del Stepping stone de Paul Revere & The Raiders). Todo ello con los chascarrillos de Juanito Wau, que iba bastante animado, menudo chouman. Hicieron también una curiosa versión instrumental del No fun de The Stooges, con Juanito haciendo las líneas del bajo con la boca. Terminaron con el homenaje Viva Link Wray! y con Juanito sangrando y descamisado. De lo más salvaje que hemos podido ver, un flipe.
Fueron al concierto: KamiKaze, Von Kutren, Nacho y Alcapone.
SaloméEspaña, 1978Director: Pedro AlmodóvarUn pasaje de La Biblia visto a través de los ojos de Almodóvar al principio de su carrera.

Ya os comenté algo de Los Peyotes por aquí, así que tampoco me voy a extender mucho en presentarlos, tan sólo recordar que este quinteto de peruanos y argentinos es una de las más salvajes bandas de garage sixties de la actualidad. A finales del año pasado Dirty Records les sacó Introducing..., su segundo LP, una autentica bomba llena de megatones de órgano farfissa, guitarra con distorsión fuzz y una base rítmica de lo más básica.
Comienza con un instrumental con regusto surf llamado El corredor quemado con unos guitarrazos de los que el mismísimo Dick Dale se sentiría orgulloso y un farfissa de los más enloquecido. Sigue Action, con el que hermanan el garage americano y el groove inglés, podría pincharse en cualquier garito mod. El humo te hace mal ya la conocíamos de su single homónimo, uno de los mayores hits de la banda del que sacaron un vídeo y todo... buenísimo garage. En Vampiro añaden percusión y maracas que le dan un toque latino vintage que mola un huevo, todo ello sin bajar las revoluciones de su loco garge y añadiendo toques de sintonía de serie de espías de los 60's... queda muy vacilón. Sigue un potente rock'n'roll, Scream, una versión de Raph Nielsen & The Chancellors, que si ya la original de los 60's es frenética, la versión se sale de madre. La malvada creación del Dr. Ilusión es un cuento de terror con una base musical que a mi me suena más al revival ochentero que al propio garage 60's. Cierra la cara A la milimétrica versión de El entierro de los gatos de Los Saicos, que ya conocía por ser la cara B de su estupendo single Bdaaa!!!.La cara B comienza como la A, con un instrumental entre surfero y garagero , llamado Psicosis V. Continúa con Back come to me, una canción heredera del R&B blanco más bestiajo, podría ser de The Downliners Sect o de The Monks. Volvemos al garage con I don't mind volvemos al garage, una canción con cierto tono épico en los coros y desesperación en la voz principal. Serial killer es otro instrumental, esta vez con sabor fronterizo gracias en parte a las maracas., ya si hubieran metido castañuelas sería la hostia Con Connection, un tema muy inglés que recuerda a los primeros Rolling Stones, demuestran una clase que te cagas, muy buena. Finaliza el LP con una fantástica versión del I can't seem tom make you mine de The Seeds, adaptada al castellano como No puedo hacerte mía, tema del que han rodado un inquietante vídeo de animación que no te puedes perder, sólo tienes que pinchar aquí.

David Rubín es uno de los autores gallegos de cómic que más está dando de hablar (bien). Fundador del colectivo Polaqia, ha participado en revistas y fanzines del prestigio de TOS, BD Banda, Barsowia, Humo, Enfermo... Tiene ya unos cuantos álbums publicados (La Tetería del Oso Malayo, El Circo del Desaliento...), pero hasta ahora no había despertado suficientemente mi interés.
Y es este Cuaderno de tormentas: Crónica de los deambulares por Ciudad Espanto, editado a finales del año pasado por Planeta, la obra con la que me ha picado el gusanillo. La historia, sin ser el culmen de la originalidad, está muy bien traída: un historietista multipremiado que ha perdido la inspiración recibe la visita de un demonio que se ofrece a llevarle a una ciudad donde encontrará mil y una historias que contar. Y él acepta, claro. Entra entonces en Ciudad Espanto, una urbe infernal en la paseará sin rumbo fijo, anotando las historias de sus desdichados habitantes, hasta que poco a poco sus propias experiencias dentro de la ciudad le irán convirtiendo en un habitante más.
Rubín nos presenta esta historia no como un cómic "puro", eligiendo mostrar lo que escribe el protagonista en su cuaderno como un cuento ilustrado y llo que le ocurre como cómic.
La cantidad de referentes que Rubín demuestra en esta historia podría ser abrumadora o cargante en un autor menos hábil, pero consigue reunir de forma coherente en una sola obra elementos presentes en las creaciones de Paul Pope, Tim Burton, Jack Kirby, Jim Henson, Max (que, por cierto, escribe el prólogo), H. P. Lovecraft, Neil Gaiman, Joann Sfar, Dante, Javier Olivares y tantos otros, unas veces de forma más evidente y otras de forma más sutil, pero sin caer en la vulgaridad que últimamente estamos sufriendo gracias a la moda de lo gótico en su vertiente más ñoña.
Quizá lo que menos importe de esta historia sea el final, que se va adelantando desde las primeras páginas, si no el trayecto que sigue el protagonista para llegar a él, los coloridos personajes que encuentra y sus historias y, sobre todo, la ambientación, muy bien acompañada por el adecuado uso del color.
Acabo de enterarme vía Brutusound de una triste noticia: ayer 5 de febrero murió por problemas cardiacos Erick Purkhiser, más conocido por Lux Interior, cantante de The Cramps.
Junto a su novia Poison Ivy (de nombre real Kristy Wallace, con la que se casó más adelante) a la guitarra formó en Sacramento en la primera mitad de los 70's uno de los más interesantes grupos de la historia del rock. El resto de componentes de la banda fue cambiando con los años, pero incluyó gente de grupazos como Gun Club o The Weirdos. La música de The Cramps aunaba como nunca se había hecho antes el más salvaje rockabilly de los 50's y el más cavernícola garage de los 60's con el emergente punk rock. Había nacido el psychobilly. Lux Interior era el más provocador cantante desde Iggy Pop y añadía a su voz de ultratumba un espectáculo dantesco. Atrás deja maravillas como son los discos Songs The Lord taught us, Smell of female o A date with Elvis.
Aquí le podemos recordar en 1981 cantando y bailando como si estuviera poseido por Satanás.

Si no supiesemos que Bob Log III viene de Arizona, lo más normal sería pensar que estamos ante un visitante de Marte. Para empezar, este one man band sale al escenario vestido de bala de cañón humana (los de los circos) y con un casco de motociclista con un teléfono incorporado que le tapa la cara y le hace las veces de micrófono. Toca la guitarra con las manos y un bombo con platillo con los pies. Toca un blues del Delta del Mississippi alienígena muy rítmico y cañero, cuyas señas de identidad son el uso del slide guitar y la distorsión de su voz producida por el micrófono-teléfono. Sus actuaciones son muy animadas y están llenas de numeritos en los que participa el público, como el Boob scotch (en el que moja las tetas de alguna voluntaria en whiskey y luego se lo bebe) o el Clap your tits (en el que usa las tetas de la voluntaria de turno como instrumentos de percusión).
En el último envío del Club del Single de Munster Records venía este single de título tan largo, adelanto de su último álbum, My shit is perfect, que sale este mismo mes. En la cara A tenemos la canción que da título al single, Bump pow! Bump bump bump pow! Bump pow! Bump bump bump baby, bump pow! Bump bump bump pow! Bump pow! Bump bump bump, un caótico blues muy marchoso y cuya letra os podéis imaginar. Al otro lado del vinilo nos encontramos con Manipulate your fingments (loud), otra canción frenética y machacona.
A ver si para la próxima vez que venga a Madrid puedo ir a verle, que como más tiene que molar este hombre-orquesta es en directo.